El lateral salió de La Masia sin debutar con el primer equipo pese a brillar en el B en Segunda. Problemas con Luis Enrique, negativa a renovar... Y factor clave en el Atleti contra Lamine.
Pocos grandes clubes apuestan tanto por su cantera como el Barcelona. Que se presentará en el Metropolitano con Cubarsí, Gerard Martín, Marc Bernal, Fermín o Lamine Yamal en el once. Sin Èric García ni Xavi Espart por lesión, con Brian Fariñas o Balde como posibles opciones en defensa y Gavi de plan B en el centro del campo. De ahí que surja una duda: ¿Cómo Alejandro Grimaldo no llegó a debutar con el primer equipo si era una pieza clave del Barça B en Segunda División?
El valenciano llegó a portar el brazalete de capitán y debutó en el fútbol profesional con solo 15 años como blaugrana. Consiguió cuatro goles en 36 partidos en la temporada 2014-15 en la categoría de plata. Y dos en 17 encuentros de la 15-16 hasta que el Benfica le firmó en el mercado invernal. ¿Entonces? Algo falla, más allá de que Jordi Alba fuese el dueño y señor del lateral de la primera plantilla. Grimaldo era uno de los jugadores fetiches de Eusebio, una pieza clave en su Barça B que competía de maravilla en Segunda División. Pero con Luis Enrique llegaban los problemas. Casos de indisciplina o no entrenar bien le conllevaron problemas. Y un feeling que nunca llegó con el asturiano.
“Nunca me ha dicho nada, no he tenido ningún contacto con él. Tampoco tengo nada que hablar con él. Yo trabajo con mi míster. Me llevo muy bien con él, me ayuda en todo y me ayuda a ser mejor. Que el de arriba esté con sus jugadores y yo estaré con mi equipo”, llegó a decir Grimaldo en RAC3 ante la incredulidad de que no tuviese esa oportunidad con la primera plantilla. Su sueldo también fue uno de los roces. Muy alto para el filial, pero sin jugar con la primera plantilla. Negativa para renovar y el Benfica para pescar en río revuelto cuando le quedaban apenas meses de contrario (por una cifra cercana a los dos millones). Para convertirse en ídolo en Portugal.
A base de goles, asistencias y temporadas espectaculares para un zaguero. Que no tuvo el premio de la Selección... cuando Luis Enrique era el técnico. Grimaldo fue evolucionando en su fútbol, madurando y cambiando sus zonas de influencia respecto a aquel joven canterano blaugrana. Aunque sonó como posibilidad para volver al club como refuerzo, finalmente el Leverkusen le convirtió en puntero en Alemania. Sus 12 goles y 17 asistencias en el primer año en Alemania le hicieron ser un zaguero único en Europa. Pero Grimaldo tenía algo claro, quería demostrar su valor en España. Lo dijo una y otra vez. Uno de los tres grandes.
Hasta que después de tres años brillantes en el Leverkusen le llegó la oportunidad del Atlético. Semanas antes de levantar el Mundial como suplente de Cucurella, otro lateral formado en La Masia que no llegó a asentarse en el primer equipo (jugó un partido). Como rojiblanco, tras un inicio difícil, Grimaldo ya es una pieza básica en el esquema de Simeone. Cuatro goles, dos asistencias y una zona de influencia cada vez más amplia. Con libertad para jugar por dentro, por fuera, combinar con Baena. Y pese a el apartado defensivo era su mayor punto a tratar, resolvió el cara a cara con Olise. Y tendrá una prueba de fuego el domingo ante Lamine Yamal. Un futbolista prácticamente imparable en el uno para uno. Un partido especial para Grimaldo. Contra el equipo que le vio crecer, pero no debutar en Primera. Al que se midió dos veces con el Benfica (victoria 3-0 y 0-0). Por Grimaldo pasa buena parte del liderato del Atlético. Que no sucumba ante Lamine y si puede ser se sume al ataque. Se enfrenta a su pasado mientras sueña con un título de rojiblanco en el futuro.
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