
Ninguna figura está más profundamente tejida en el tejido del Atlético de Madrid que Luis Aragonés. Fue un goleador que batió récords, entrenador del club en cuatro etapas y el técnico que puso fin a la larga espera de España por un gran título internacional. Esta es la historia del hombre al que llamaban el Sabio de Hortaleza.
Aragonés llegó al Atlético en 1964 y pasó una década como el delantero más fiable del club. Marcó 172 goles con la camiseta rojiblanca, un récord del club que resistió medio siglo hasta que Antoine Griezmann lo superó finalmente en 2024. Fue un atacante completo: inteligente, técnicamente excelente y famoso por la precisión de sus lanzamientos de falta.
Aragonés jugó la primera final de Copa de Europa del Atlético en 1974 ante el Bayern de Múnich, y fue su falta tardía la que puso al club por delante en los últimos instantes de la prórroga. El Bayern empató casi de inmediato y ganó la repetición por 4-0. Nuestro artículo sobre las tres finales de Champions del club cuenta la historia completa de aquella noche en Bruselas.
Aragonés dirigió al Atlético en cuatro etapas distintas entre 1974 y 2003, un registro extraordinario de confianza por parte de un club no conocido por su paciencia con los entrenadores. Ganó La Liga en 1977 y levantó la Copa del Rey en varias ocasiones, convirtiéndose en el único hombre que jugó y dirigió a los mejores equipos del club.
El Sabio de Hortaleza recibía su nombre del barrio madrileño donde creció. El apodo capturaba algo real sobre él: una inteligencia futbolística que parecía casi instintiva, combinada con una honestidad directa y a veces áspera. No era un diplomático. Pero casi siempre tenía razón sobre fútbol.
Aragonés se hizo cargo de la selección española en 2004 y tomó una decisión que cambió el fútbol internacional. Construyó el equipo en torno a centrocampistas bajos y técnicos en lugar de delanteros físicos tradicionales, y confió en el juego de pase que se conocería como tiki-taka. España ganó la Eurocopa 2008, su primer gran título en cuarenta y cuatro años, y los cimientos que puso produjeron también el Mundial de 2010 y la Eurocopa 2012.
Aragonés murió en 2014, meses antes de que el Atlético ganara La Liga con Diego Simeone. Los paralelismos entre ambos son llamativos: los dos ferozmente leales al club, los dos construyeron equipos sobre la organización y la creencia, y los dos demostraron que el Atlético podía vencer a los gigantes. Lee sobre la era moderna en nuestro artículo sobre la revolución Simeone.
Para los aficionados mayores, Aragonés es el goleador de los años sesenta y setenta. Para los más jóvenes, es el entrenador que hizo campeona a España. Para los atléticos de todas las generaciones, es simplemente Luis. Aparece, inevitablemente, en nuestra lista de mejores jugadores.
Luis Aragonés es la figura más completa de la historia del Atlético de Madrid: leyenda como jugador, ganador como entrenador y revolucionario como seleccionador. Descubre más sobre las personas que construyeron este club en nuestro libro dedicado.
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