Tres partidos, tres goles: ¿Jonathan David ya ha resuelto el problema del ‘9’ del Atlético?

Tres partidos, tres goles: ¿Jonathan David ya ha resuelto el problema del ‘9’ del Atlético?

Tres partidos de Liga.

Tres goles.

Uno cada 53 minutos.

Jonathan David difícilmente podría haberse presentado de una manera más convincente ante el Atlético de Madrid.

Marcó a domicilio contra la Real Sociedad.

Volvió a hacerlo en su primera titularidad liguera frente a Osasuna.

Y después encontró la red en el derbi madrileño.

Tres rivales.

Tres situaciones de partido diferentes.

El mismo resultado.

David encontrando el espacio que debe encontrar un delantero y definiendo antes de que la defensa pueda reaccionar.

El Atlético pasó buena parte del verano buscando más certezas en la posición de delantero centro.

Alexander Sørloth aportaba altura, potencia y presencia dentro del área.

Julián Álvarez ofrecía creatividad, movilidad y calidad, pero no siempre esa referencia fija que Simeone necesitaba cerca de la portería.

David llegó en el último día del mercado como una alternativa de bajo riesgo.

Tres encuentros después, ya parece capaz de convertirse en mucho más que eso.

Jonathan David no ha resuelto definitivamente el problema del ‘9’ del Atlético en solo tres partidos. Pero ya ha demostrado que la solución podría esconderse en una operación que inicialmente parecía destinada únicamente a reforzar el fondo de armario.

Primero, hay que poner este comienzo en su contexto histórico

Marcar en tres partidos consecutivos ya es impresionante.

Hacerlo en tus tres primeras apariciones ligueras con el Atlético es otra cosa.

David es apenas el séptimo futbolista en la historia del club que lo consigue.

El último había sido Lyuboslav Penev en 1995.

Pasaron treinta y un años sin que otro jugador rojiblanco comenzara así su trayectoria en Liga.

Eso no garantiza lo que ocurrirá a continuación.

Penev terminó como máximo goleador de un equipo que conquistó el doblete de Liga y Copa.

David, en cambio, apenas ha disputado un puñado de minutos con la camiseta rojiblanca.

La muestra es pequeña.

La dimensión histórica del registro no lo es.

El Atlético no necesitaba que se convirtiera inmediatamente en una leyenda.

Necesitaba que el área rival volviera a parecer peligrosa.

Y David lo ha conseguido prácticamente cada vez que ha entrado en ella.

Sus primeros tres goles no predicen toda su carrera en el Atlético. Sí demuestran que su adaptación está siendo extraordinariamente rápida: tanto como para repetir una hazaña que el club no veía desde 1995.

Los goles importan, pero su variedad importa todavía más

Un delantero puede marcar tres goles y seguir dejando dudas.

Tres penaltis.

Tres rebotes afortunados.

Tres remates construidos por completo por sus compañeros.

El inicio de David ha revelado bastante más.

Ante la Real Sociedad salió desde el banquillo y ofreció al Atlético la referencia ofensiva que le estaba faltando.

Resistió el contacto, se mantuvo dentro de la jugada y anotó el tanto que impulsó la victoria final.

Contra Osasuna fue titular por primera vez.

Su primer remate fue detenido, pero reaccionó antes que todos y convirtió el rechace.

Además, aportó una asistencia y terminó el encuentro con seis disparos.

En el derbi frente al Real Madrid, la definición fue más limpia.

Giuliano Simeone envió un centro raso a la espalda de la línea defensiva.

David atacó el área pequeña y, con un solo toque, desvió el balón lejos del alcance de Courtois.

Fuerza.

Reacción.

Movimiento.

Tres goles que han mostrado tres facetas del mismo delantero.

La ilusión no nace únicamente del número tres. Nace de que cada gol ha ofrecido una razón diferente para creer que la racha de David puede continuar.

El Atlético vuelve a tener un delantero que llega antes que el centro

El Atlético ya generaba situaciones de centro antes de la llegada de Jonathan David.

Grimaldo buscaba el envío desde la izquierda.

Giuliano atacaba por la derecha.

Llorente avanzaba hacia posiciones exteriores.

Baena intentaba encontrar desmarques desde los medios espacios.

Con demasiada frecuencia, el pase final llegaba sin que hubiera un movimiento adecuado delante de él.

David cambia esa realidad.

No espera a comprobar hacia dónde va el centro.

Lee la posición corporal del jugador que va a realizarlo.

Se mueve antes que el defensa.

Después ataca la zona por la que probablemente pasará el balón.

El gol del derbi fue el ejemplo más claro.

Giuliano todavía no había completado el centro cuando David ya aceleraba entre los defensores del Madrid.

Cuando el balón atravesó el área, la ventaja ya estaba creada.

La definición pareció sencilla.

El movimiento de un delantero de élite dentro del área suele hacerlo parecer así.

La mayor aportación inicial de David puede resumirse de una manera brutalmente sencilla: cuando el Atlético pone el balón correcto, ahora hay un delantero llegando al espacio correcto en el momento preciso.

Pero no es únicamente un rematador de área

Definir a David como un ‘9’ clásico cuenta solo una parte de la historia.

Puede fijar a los centrales.

Proteger el balón.

Atacar el primer palo.

Finalizar desde corta distancia.

Pero también se siente cómodo abandonando el área.

Baja hacia el centro del campo.

Combina con rapidez.

Activa a los jugadores que corren a su alrededor.

Y vuelve a moverse inmediatamente después de soltar el balón.

Eso lo hace especialmente útil para esta plantilla.

Lee Kang-in busca asociaciones cortas entre líneas.

Álex Baena necesita un atacante capaz de devolver el balón al primer toque.

Giuliano quiere un delantero que aproveche los espacios creados por sus carreras.

Julián necesita libertad para moverse, en lugar de permanecer atrapado entre dos centrales.

David puede ayudar a todos sin exigir que cada posesión pase por sus pies.

El Atlético no ha incorporado solamente a un futbolista capaz de finalizar las jugadas. Ha fichado a un delantero cuyo movimiento puede mejorar a todos los creativos que juegan a su alrededor.

El contraste con su etapa en la Juventus ya es evidente

David llegó a Madrid con algo que reparar.

No era su talento.

Era su reputación.

Cinco temporadas en el Lille produjeron 109 goles y 31 asistencias.

Había sido uno de los goleadores más fiables del fútbol francés.

Su paso por la Juventus cambió la conversación.

Ocho goles en 46 partidos entre todas las competiciones no bastaron para un atacante llamado a liderar la delantera.

Nunca llegó a asentarse en un papel completamente estable.

Las titularidades fueron irregulares.

Las sociedades ofensivas cambiaban.

La confianza terminó siguiendo el mismo camino.

El Atlético le ha ofrecido un contexto diferente.

Movimientos claros a su alrededor.

Jugadores de banda dispuestos a atacar con agresividad.

Un entrenador que valora el trabajo sin balón tanto como la definición.

Y una afición que responde inmediatamente al esfuerzo.

David vuelve a parecerse al futbolista del Lille.

Quizá porque el Atlético le está pidiendo que sea precisamente ese jugador y no alguien que nunca fue.

La Juventus hizo que David pareciera un delantero que había perdido el gol. El Atlético está comenzando a demostrar que quizá lo único que había perdido era el contexto adecuado.

Resuelve un problema diferente al que resuelve Sørloth

Alexander Sørloth continúa siendo un futbolista útil.

Su altura y su potencia pueden transformar los partidos.

Puede fijar a los defensores.

Atacar centros elevados.

Y ofrecer una salida directa cuando la posesión se vuelve complicada.

David no sustituye esas cualidades.

Ofrece otras.

Más velocidad para moverse a través de la línea defensiva.

Combinaciones más rápidas fuera del área.

Una presión más agresiva.

Y mayor comodidad cuando el Atlético quiere superar la presión mediante el pase y no con balones largos.

Esa diferencia es importante.

Simeone ya no tiene que elegir únicamente entre utilizar a Julián como delantero centro o construir el ataque alrededor de la presencia física de Sørloth.

David ofrece una tercera vía.

Tiene movilidad suficiente para combinar.

Y mentalidad suficiente de delantero para atacar el área.

David no ha convertido a Sørloth en innecesario. Ha conseguido que el Atlético sea menos previsible al ofrecerle a Simeone una interpretación completamente diferente de la misma posición.

Su llegada también podría liberar a Julián Álvarez

El efecto más importante quizá termine apreciándose en otro futbolista.

Julián Álvarez puede actuar como ‘9’.

Puede marcar, presionar y crear desde esa posición.

Pero mantenerlo permanentemente entre los centrales reduce parte de la variedad que lo convierte en un jugador especial.

Julián quiere moverse.

Bajar al medio espacio izquierdo.

Girar hacia la portería.

Llegar desde atrás en lugar de esperar siempre dentro del área.

David puede ocupar la línea defensiva mientras Julián busca esos espacios de libertad.

Uno fija a los centrales.

El otro aparece a su alrededor.

Uno realiza el primer movimiento.

El otro ataca el espacio que ese movimiento acaba de crear.

Todavía no hemos visto suficiente de esta sociedad para declararla como el mejor ataque posible del Atlético.

Pero la lógica táctica resulta evidente.

Si David continúa dominando el centro del ataque, el Atlético podría descubrir que su nuevo ‘9’ resuelve dos problemas a la vez: aporta goles y devuelve a Julián Álvarez a las zonas en las que resulta más peligroso.

Su presión refuerza todavía más el encaje con Simeone

Los goles ocupan los titulares.

La presión permite ganarse la confianza de Diego Simeone.

David llegó con una ventaja natural.

Tiene movilidad para incomodar a los centrales.

Inteligencia para curvar su carrera y cerrar el pase hacia el centro del campo.

Y disciplina para continuar la acción incluso cuando el rival supera la primera presión.

Eso permite al Atlético defender más arriba.

También ayuda a los futbolistas que juegan detrás de él.

Giuliano puede saltar sobre el lateral.

Baena puede cerrar la siguiente línea de pase.

Cardoso puede anticiparse en lugar de limitarse a perseguir.

Una presión coordinada comienza cuando el delantero toma la decisión correcta.

David parece cómodo asumiendo esa responsabilidad.

David está marcando como un ‘9’ del Atlético, pero también está trabajando como un delantero de Simeone. Esa combinación explica por qué pronto podría resultar muy difícil sacarlo del equipo.

La estructura económica de la operación hace que su inicio sea todavía más significativo

El Atlético no pagó 60 millones de euros para descubrir si Jonathan David podía recuperar su mejor versión.

Lo incorporó como cedido.

La Juventus continúa cubriendo una parte significativa de su salario.

El Atlético dispone de una opción de compra de 25 millones de euros.

No se trata de una obligación.

Eso protegió al club.

Una temporada completa para evaluarlo.

Una temporada para descubrir si el goleador del Lille o la decepción de la Juventus representaban mejor su nivel real.

Tres partidos no pueden ofrecer la respuesta definitiva.

Pero sí pueden cambiar el sentido de la pregunta.

A comienzos de septiembre se debatía si el Atlético llegaría siquiera a plantearse la opción de compra.

Ahora la cuestión es cuánto tardarán esos 25 millones en parecer una auténtica ganga.

El Atlético diseñó la operación para poder retirarse si David no funcionaba. Sus primeros tres partidos han abierto una posibilidad mucho más atractiva: que el club ya esté pensando en cómo asegurarse su continuidad.

Pero tres goles no pueden responder a todas las preguntas

El comienzo ha sido excelente.

Sigue siendo únicamente un comienzo.

David está marcando un gol cada 53 minutos de Liga.

Ese ritmo no continuará para siempre.

Los defensores estudiarán sus movimientos.

Los rivales protegerán el área pequeña de una manera más agresiva.

Simeone terminará disponiendo de todo su grupo de atacantes, todos ellos compitiendo por los mismos minutos.

Habrá partidos en los que el Atlético genere muy poco.

Encuentros en los que David tendrá que proteger el balón bajo presión.

Noches en las que falle la primera ocasión y no aparezca una segunda.

Su respuesta a esos momentos nos dirá más que una primera semana perfecta.

El Atlético no necesita que mantenga un promedio goleador imposible.

Necesita que el movimiento, la presión y la presencia dentro del área permanezcan cuando los goles se detengan temporalmente.

La verdadera prueba no consiste en comprobar si David puede marcar en todos los partidos. Consiste en descubrir si sigue mejorando al Atlético también durante los días en los que no marca.

Entonces, ¿ha resuelto el problema del ‘9’ del Atlético?

No completamente.

Todavía no.

Un problema que ha condicionado el ataque del Atlético durante años no puede declararse resuelto después de tres apariciones ligueras.

Pero la definición del problema ya ha cambiado.

El Atlético necesitaba un delantero que ocupara el área sin desconectarse del equipo.

David lo ha hecho.

Necesitaba a alguien capaz de convertir centros rasos y balones sueltos.

David lo ha hecho.

Necesitaba movilidad, presión y asociaciones cerca del área.

David ha ofrecido las tres cosas.

Necesitaba un delantero que redujera la carga goleadora de Julián sin limitar su libertad.

Las primeras señales son extremadamente prometedoras.

La respuesta todavía no está demostrada.

Pero comienza a parecer evidente.

Jonathan David todavía no ha puesto fin a la búsqueda de un ‘9’ por parte del Atlético. Ha conseguido algo casi igual de importante: hacer creer al club que quizá ya no necesita seguir buscando.

Reflexión final: los goles son solo el principio

Tres partidos pueden generar ilusión.

No pueden ofrecer certezas.

Pero las decisiones en el fútbol rara vez se toman únicamente a partir de certezas.

Se toman a partir de evidencias.

Y las primeras evidencias son extraordinariamente sólidas.

David está encontrando ocasiones.

Las está convirtiendo.

Se está asociando con los futbolistas que lo rodean.

Presiona con la intensidad que exige su entrenador.

Y está marcando en partidos que tienen importancia inmediata.

Desde Anoeta.

Hasta el Metropolitano.

Y después en el derbi madrileño.

Cada gol ha fortalecido el argumento.

Los próximos meses decidirán si termina convirtiéndose en una conclusión.

Tres partidos no han convertido a Jonathan David en la respuesta definitiva al problema del ‘9’ del Atlético de Madrid. Sí han demostrado que el jugador descartado demasiado pronto después de una temporada difícil podría ser exactamente el delantero que le faltaba al equipo en evolución de Simeone.

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